Mariam Kidd en Second Life: La Santa Compaña

domingo, 31 de octubre de 2010

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La Santa Compaña

No entiendo la mania que nos ha entrado en estos últimos años a los españoles de adoptar todas las constumbres americana, esta claro que nos gusta la fiesta y todo lo que sea pasárnoslo bien pues lo adoptamos.

No me gusta el dia de los enamorados, en Valencia ya tenemos el nuestro, el 9 de octubre, dia de San Dionis. Aunque todo hay que decirlo, no nos ha calado ese día tan profundo como a los americanos, para ellos es el día del amor y la amistad, así que hacen regalos a todo el mundo, ainssss lo que hace consumismo.

Lo mismo ocurre con el gordo de rojo, yo me quedo con los Reyes Magos y sus camellos, donde este un buen camello que se quite el reno tonto de la nariz roja.

Y la noche de Halloween, pos si en nuestra cultura tenemos miles de historias y leyendas sobre eso. A mí eso de ir al cementerio ese día no me mola, pues hay mucha gente, además yo no necesito ningún días especial para acordarme de los que no están ya conmigo y al que mas echo en falta no está bajo tierra, si no disfrutando del aire puro, el sol y las florecitas que la naturaleza le ofrece.

Hablando de leyendas, tuve una vez un novio gallego, que era un poco cabroncete y le encantaba meterme miedo. Recuerdo alguna noche de viento, que estábamos tumbados en la cama abrazados, mirando por la ventana y hablando. Siempre que el viento soplaba con fuerza me decía que era la Santa Compaña que venía buscando a alguien. Yo creo que me asustaba para que le abrazará más y me quedará con el todo el día en la cama.

Según me contaba La Santa Compaña es una pequeña comitiva nocturna de dos filas de espíritus y cada uno llevaba una antorcha. A la cabeza de la comitiva siempre iba el Portador, este llevaba una cruz y un caldero que contenía la energía femenina, (sentimientos, inconsciente, receptividad, intuición...). Me contaba que el portador era un vivo que había sido condenado a vagar con los espíritus por las noches, pero no para siempre, solo hasta que otro humano se cruzará en su camino, al muchas versiones este portador es un humano vivo, condenado a vagar por las noches con ellos hasta encontrar en su camino a otro humano, al que entregará la cruz y el caldero. Mientras no encontraba un sustituto el portador cada día se hacía más pálido y delgado sin explicación alguna, ya que no recordaba su doble vida nocturna.

Y por que aparece esta procesión de almas??? Según me contaba podía ser por varios motivos, es que más nos asusta a todos es el anuncio de la muerte de alguien muy cercano, o el tuyo propio. O para avisar de alguna enfermedad. También puedes venir a reclamar el alma de alguien, alguien que prometió su alma o algunas almas perdida. O para atormentar o recordar algún problema o falta pendiente. Así que cuidadito con lo que hacemos con nuestras almas y nuestros actos.

Siempre me decía que en caso de que me los encontrara que nunca los mirara a la cara, que me trazara un circulo en el suelo, me metiera dentro de el y me tumbara boca abajo. Así no me pasaría nada y la comitiva pasaría de largo. También decía que los que vivían cerca de los bosques o montes gallegos siempre llevaban con ellos un talismán o un objeto sagrado para protegerse de ellos. Si les ves la cara serás obligado a unirte a la comitiva en sus procesiones nocturnas.

Que queréis que os diga, pero a mi esta historia me da mucho más miedo que la de zombies y fantasmas americanos, que son mas de película que otra cosa.

He encontrado relato que describe muy bien este asunto. Nos cuenta:

Según ciertos sueños y testimonios podría suceder así:

La noche ya se cernía sobre los árboles más altos del bosque, por tanto la oscuridad en el sendero era considerable. Como el olor húmedo de los helechos y del barro bajo las hojas caídas, rojas y resbaladizas. Se habían callado los pájaros diurnos, pero los nocturnos aún estaban en silencio. Por tanto era un silencio que se oía como un amortiguado zumbido, grave y lejano. Muy lejano...

Se llevó un par de moras a la boca. Las últimas porque en el instante de masticarlas dejó de ser visible la zarza. Sólo por algunos instantes. Era una noche clara, con la luna creciente extraordinariamente nítida y perfilada. Pero aún estaba baja en el cielo y todavía no iluminaba el sendero, aunque sí que había en el bosque una claridad lechosa y un aire denso de despertar confuso.

Y de repente un intenso olor a velas le envolvió la nariz, en una ráfaga de viento del oeste. Y una claridad inusual y blanquecina empezó a moverse entre los árboles a su izquierda. Moviéndose hacia el sendero. Hacia él...

Le pilló de improviso el temor que le provocó el silencio, recorriendo zigzagueante por el interior de su cuerpo. Entonces la vio. Sólo unos segundos. El tiempo que tardó en reaccionar y tumbarse en el suelo, con la boca rozando el barro y la hierba del sendero, que le resultaron fríos y a contrapelo.

Allí, viendo el reflejo de la luz de las velas barriendo el suelo ante él, volvió a ver mentalmente al panadero del pueblo llevando una cruz y un recipiente de metal y detrás un par de filas de seres con túnicas blancas unas, negras otras, moviéndose lentamente dentro de un capullo luminoso de luz blanca irregular y brillante.

Sintió un roce suave en el pelo de la coronilla y creyó volverse loco de la impresión, porque su respiración pareció detenerse unos imposibles minutos. Luego, como si nunca hubiera dejado de respirar, sus sensaciones se volcaron en la difusa impresión de la mano de un ángel triste. Esas dos palabras juntas le resultaron tremendamente perturbadoras. ¿No estaban siempre contentos los ángeles cumpliendo las órdenes divinas?. Él mismo se respondió que no. Si eran sabios la realización de las manifestaciones divinas serían aceptadas de forma tan inevitable como la lluvia. Si eran un puente entre dioses y humanos, algunas materializaciones les producirían tristeza. Y en este caso lo triste estaba dentro de ese vagar perpetuo, porque vagar no es buscar, sino moverse sin dirección ni sentido.

El roce fue fugaz, pero con una carga cristalina, y por ello enigmática, de algo implacable. Y, curiosamente, dejó de sentir miedo. Incluso estuvo tentado de levantarse del suelo antes de que desapareciera el brillo de la comitiva entre los árboles, al otro lado del sendero. Cuando estaba a punto de levantar la cabeza, el recuerdo de la encrucijada vital en la que se encontraba le golpeó con la presencia de una revelación insoslayable.

Curiosamente, allí tumbado, aspirando el penetrante olor a tierra mojada y hojas pudriéndose, le pareció todo muy sencillo, como si sólo tuviera que entregarse a la acción sin pensar en sus consecuencias. Aunque eso sonara insensato. Claro que aquella comitiva, de la que había oído hablar lejanamente, tampoco era sensata. O quizás sí. Puede que contuviera en su interior, como un regalo sin abrir, una extraña lógica propia a la que no podía accederse sólo desde lo irracional. Sino usando lo racional sobre premisas irracionales. Sobre lo desconocido...Perdió la noción del tiempo. Tan pronto le parecía que sólo llevaba un par de minutos tumbado bocabajo, sobre la tierra blanda, como la sensación de llevar horas y estar cada vez más aterido por el fresco punzante de la noche de otoño.

Todo, incluso sus manos extendidas ante él, estaban cubiertas por una luz crepuscular que no se correspondía con la noche de luna creciente. Empezó a sudar, pero no se atrevía a moverse, ni siquiera a oscilar levemente un dedo de la mano. Y una gruesa gota le resbaló desde la frente por toda la mejilla hasta caer sobre la tierra oscura.

Luego empezó un desfile de imágenes muy intensas y aparentemente desligadas. La palidez y el progresivo adelgazamiento del panadero. Ojos abismales de espíritus sin nombre que jamás habían sido humanos. Zonas entre mundos donde se vagaba entre sombras. Flechas luminosas indicando una dirección, flechas entregadas y febriles. Seres vivos y extraños pululando por el bosque entero. Música hipnótica y melancólica oscilando entre sus dos oídos y su corazón. Una playa desierta en la que el silencio trazaba ondas en el aire, rozando la espuma de las olas, que se quedaban quietas un instante antes de desvanecerse. Peso de palabras de algún ancestral poema, materializando mundos paralelos a partir de la esencia del nuestro. Maullidos de gato como bebés recién nacidos. Aullidos nostálgicos de lobos fieles al Gran Espíritu. Batir de alas de pájaros gigantes. Hombres disminuidos encerrados en cápsulas donde dormían durante siglos. Estelas invisibles de cuentos inmemoriales, como una capa húmeda sobre la parte más antigua y profunda de las almas perdidas.

Búsqueda personalizada La música, la música, esa música hipnótica que no cesaba nunca, que sensibilizaba los nervios como si fueran a romperse de un momento a otro... Así le encontraron, inconsciente, tumbado sobre el sendero, con la ropa empapada de rocío y los labios muy pálidos. Cuando abrió los ojos ya nunca fue el mismo. Veía lo que nadie veía. Oía lo que los demás tardarían 7 días en oír. Unos le llamaron el idiota, otros el loco, otros el profeta, otros el poeta. Pero todos lo hacían en voz baja y temerosa, como si rozaran con desagrado, al referirse a él, el propio tacto frío y blando de una vieja piel de serpiente, desprendida desde hacía mucho tiempo, con el universo desplegado en sus dibujos misteriosos. Sobre todo cuando en la piel no existían...

[Tesa Duncan]

Así que yo propongo una alternativa a la noche de Halloween, la procesión de la Santa Compaña. Me iría con los colegas vestidos de espíritus a recorrer algún bosque, en fila de dos, con una luz cada uno y el portador de la cruz y el caldero llevara su caldero lleno de sangría o agua de valencia que nos iría pasando a los demás. Cuando ya estuviéramos borrachuzos haríamos un circulo en el suelo, nos meteríamos dentro y seguiríamos bebiendo y contando historias de miedo. Seguro que sería divertido.

2 Susurros en la noche:

Morrigan Mathy dijo...

Me apunto a lo del agua de Valencia... tengo el atuendo perfecto... de monje franciscano :P

Un besazo polvorilla...
mmmuaks

Aps, los gallegos tienen mu mala leche!!, seguro que era para que te acurrucases mas entre sus brazos...
:P

Anónimo dijo...

Pues si, o vende o no existe. Una pena que estas historias desaparezcan para siempre. De todas formas mientras alguien las siga contando seguirán vivas y tendrán su pequeño hueco en las almas de unos pocos. Gracias por este regalo.