Mariam Kidd en Second Life: La Flor

domingo, 7 de noviembre de 2010

9

La Flor

La noche era estrellada, la luna estaba oculta, hoy le tocaba descanso. Era mi tiempo de estudio pero no tenía muchas ganas, así que me fui a buscar al hijo de la luna a ver por donde andaba. Seguro que andaría entre los humanos y baje despacio hasta la entrada del pueblo. Allí había un hombre, su semblante era triste, en sus ropas y en sus botas se veía el polvo de muchos caminos, seguro que venía de muy lejos. Pero por qué esa cara?, si era un alto en el camino tendría que estar emocionado por nuevas aventuras y si había regresado, tendría que estar contento por ello.
- Hola pequeña, si fueras mucho mas mayor igual sabría quien eres, pero hace muchos años que deje este lugar.

- Y no estás contento de volver?

- No, niña, hace mucho que me fui, hace mucho que no saben de mi y estarán enfadados por no tener noticias mías.

- No creo que estén enfadados , si acaso preocupados.

- Dejaste a mucha gente que te importaba?

- Si, a mucha, sobre todo a mi amada, pero tenía que partir buscando fortuna para nuestro futuro juntos, prometió que me esperaría, pero …. ya hace tantos años que seguro no lo hizo. Su padre la obligaría a casarse. Siempre quiso un gran partido para ella y tener muchos nietos. Además no encontré fortuna, tengo lo justo para reparar mi casa que todo este tiempo ha estado abandonada.

- Entonces te recibirán contentos.

- No, seguro que no. volví sin triunfos, sin tesoros ni fortuna y se habrán olvidado de mí. Cada día que pasaba me costaba más volver, con qué cara me presento delante de ellos sin no he dado signos de vida en tantos años? que tengo para ofrecer a mi amada??, tan solo le traigo una flor exótica que encontré en lo alto de una montaña, me pareció tan hermosa, me recordó tanto a ella que me hizo volver para regalársela.


- Lo mejor es que espere, vaya por la puerta trasera del pueblo, entre en silencio y me dirija a mi casa, a lo que quede de ella. Y ya pensaré que hago.

- Vas a entrar como un ladrón, en la oscuridad de la noche, a tu propia casa??

- Sí, me da miedo a la reacción de mis amigos y familiares.

- Espera a que llegue el día y entra por la puerta principal con la cabeza muy alta. No tienes que temer a los que te quieren, no les importará no haber sabido nada de ti en tantos años, tal vez te lleves alguna bofetada o alguna palabra de reproche, pero borraran sus huellas los abrazos y las lágrimas de felicidad por tu vuelta.

- Tú crees?

- No lo creo, estoy segura.

- Así sea, esperaré a que amanezca, es día de mercado y todos estarán allí. Esperas conmigo pequeña?

- Sí, claro que sí.

- Perdona mi falta de educación, soy Tomás. Y me tendió la mano. Yo se la cogí.

- Yo soy Killa, la hija de la Luna.

El me sonrió y encendió un fuego.

- Durmamos un poco, no vas a presentarte después de tanto tiempo con ojeras y feo.

Se rio a carcajadas y se tumbo al lado de mi.


Me desperté por el olor de un buen desayuno, ya había amanecido. Tomás me miró con ternura.

- Has dormido bien?

- Si, aunque hacía mucho tiempo que no dormía sobre tierra firme. Creo que después de desayunar debías tomar un baño en el arrollo y asearte con ropa limpia. No querrás parecer un pordiosero no?

- Hombre, yo quería haber vuelto como un príncipe, pero no lo he logrado, aunque tienes razón, voy un poco sucio.

Terminamos de desayunar, recogió el campamento improvisado y se dirigió al arrollo a lavarse, apareció de nuevo con ropa limpia, oliendo muy bien y recién afeitado.

- Anda, no tienes que envidiar nada a ningún príncipe, te faltará la corona, pero el porte si lo tienes.

- Boba. Y me guiño un ojo.

Se quedo parado delante de la puerta, cerró los ojos, respiro profundamente y con paso firme se dirigió hacia la entrada.

- Deséame suerte, pequeña-

- No la necesitas, Tomás, mi luz te acompaña.

Me miró una última vez antes de cruzar la puerta y me sonrió. Se perdió entre el ajetreo del mercado. De repente se empezaron a oír gritos de alegrías, risas, llantos.

- Tomás eres tú???

- Tomás ha vueltoooooo, avisar a todo el pueblo.

Alguien se abalanzo sobre Tomás y le dio un gran abrazo.

- Hermano, cabronazo, donde has estado todo este tiempo??? Te creíamos muerto, Dios mío has vuelto, donde te escondías???

Tomás estaba mudo, no podía articular palabras, todo el mundo corría hacia los dos hermanos que se abrazaban, cada vez llegaba más gente, todo eras besos y abrazos y Tomas, se sentía muy feliz. Levantaba la vista por encima de las cabezas de sus vecinos y su mirada recorría cada rincón desesperada buscando a una sola persona, a su amada.

- Hermano, donde esta Clara, se casó? Siguen viviendo en el pueblo? Donde esta?.

- Tomás Clara te espero siempre, pero hace unos años su padre la obligó a casarse con el hijo del alcalde. Ella no quería y la noche antes de la boda calló enferma, una enfermedad que nadie ha sabido curarla. Permanece en cama desde entonces y no deja que nadie la acompañe, solo permite que la vieja de las montañas este a su lado. Esta sumergida en un profundo sueño y de vez en cuando se despierta, susurra tu nombre y vuelve a dormir.

- Tengo que verla, llévame junto a su lecho.

En la sala de la casa de clara estaba su padre, se levantó de un respingo al verlo y la silla cayó al suelo.

- Que haces aquí? Como te atreves a presentarte en mi casa? sal de aquí o te mataré con mis propias manos.

- No me da ningún miedo, quiero ver a mi amada, aun la amo como el primer día y sé que ella a un me ama a mí.

El padre, enloquecido, agarro a Tomas con sus dos manos del cuello y preocupada por el escándalo salió la vieja de las montañas.

- Tomas, has vuelto. Pero es demasiado tarde.

- Demasiado tarde?

- Vieja loca, déjate de tus historias, esa flor no existe, todos los hombres del pueblo han recorrido los montes de los alrededores y ninguno ha encontrado esa estúpida flor. Dijo el padre.

- Solo la despertará del sueño eterno una infusión hecha con la flor de Lilolá.

Aprovechando que el padre estaba discutiendo con la vieja, Tomás se coló en la habitación de Clara. Allí la vio dormida, se acercó, le acarició el rostro y depositó la flor en la almohada.


- Mi amada, quise cubrirte de riquezas, quise hacerte la mujer más rica del mundo y tan solo he sido capaz de traerte esta flor, la creí hermosa, me recordó a ti, pero ahora al verla junto a tu cara su belleza se apaga.

La vieja soltó un grito desde la puerta.

- Que le has hecho a mi hija maldito?

- Un milagro, Señor, es la flor de Lilolá.

Allí estaba todo el pueblo que había ido tras Tomás temiendo por su vida cuando se encontrara con el padre de Clara y vieron la flor junto al rostro angelical de la dama. La vieja sin decir nada cogió la flor y salió. Volviendo a los pocos minutos con una taza humeante que desprendía un dulce aroma. Cogió a la muchacha por la nuca y acercó la taza a sus labios. Clara al sentir el líquido que mojaban sus labios los entreabrió y bebió. La vieja dejo su cabeza de nuevo sobre la almohada, pasaron unos minutos eternos en que ninguno de los presentes apartó sus ojos de Clara. Y de repente un susurro salió de su boca y despertó.

-Tomás

- aquí estoy mi amor

- sabía que volverías. Y se fundieron en un dulce beso con sabor a flor de Lilolá.


Al día siguiente se celebraron las nupcias de Tomas y Clara. Vivieron felices el resto de sus vidas en la casa de Tomás que Clara había estado cuidando hasta su enfermedad, más tarde la fueron cuidando los vecinos, todos con la única esperanza de que Tomás volvería cargado con un valioso tesoro para su amada.


9 Susurros en la noche:

Morrigan Mathy dijo...

una historia preciosa.... como todo lo que ultimametne cuentas...
un besazo Mariam...

(A veces, lo que para nosotros es solo una flor... insignificante y solitaria, para otros es la vida... Valora más lo que tienes en tu vida... o lo pierdes del todo)

Anónimo dijo...

Precioso. Por Dios que alguien me de el GPS que me he perdido y creo que definitivamente. Ahhhhhhhhh. Joia niña que me tiene enganchado.

Mariam dijo...

anónimo ya tengo un par de historias mas en mi cabecita, deja que maduren jejeje

MARIO dijo...

Es cierto que las flores acuden a nuestra existencia como un soplo a la vida. También es eteramente cierto que esas mismas flores, de vez en cuando, nos atacan y asfixian,... nos dan la muerte oscura y rutilante; pero existe mas allá de esa montaña lejana de donde regresó Tomás, una Flor inmortal, eterna, perenne, inacabable, inagotable, indestructible, perdurable, perpetua, constante... una Flor que nos alegra las noches y los días... en sl o en rl... al clamor de la oscuridad, anochecida, noches entre tinieblas, crepúsculares, tenebrosas, sombrías... que las convierte en noches atrevidas llenas de romanza e inquietud... noches que me maravillan y a la vez extasían.
Continúa "contando-cuentos"... no hay cosa que mas paz inflinja que un "cuentacuentos" a la Luz de la Luna.
Eres maravillosa y sabes que tq.
muaks!

Anónimo dijo...

HOLA MI NOMBRE ES WILSON Y ME GUSTARÍA SABER COMO SACASTE EL NOMBRE DE LA FLOR ES MUY IMPORTANTE PARA MI.

Anónimo dijo...

HOLA MI NOMBRE ES WILSON Y ME GUSTARÍA SABER XQ EL NOMBRE DE LA FLOR O DE DONDE LO SACASTE ES MUY IMPORTANTE PARA MI

Anónimo dijo...

MI CORREO ES milson2191@hotmail.com

Lluna dijo...

Wilson, pues encontré el nombre por internet, la verdad que hace mucho que escribí este cuento. Imaginó que busqué alguna flor exótica de las montañas o alguna rara y me salió esta. siento no ser de mucha ayuda.

Lluna dijo...

Por cierto un nombre precioso para una flor, la flor de Lilolá.