Mariam Kidd en Second Life: A través de la ventana. Capítulo I

domingo, 14 de noviembre de 2010

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A través de la ventana. Capítulo I

Allí estaba Juliet mirando a través de la ventana, la noche era cerrada y hacía viento. La calefacción estaba puesta en su pequeño apartamento. Pero ella sentía un frio atroz, temblaba y en cambio su cuerpo estaba empapado en sudor, había vuelto a tener esa pesadilla que le atormentaba por las noches. Siempre era la misma pesadilla, ella de niña, tendría como 3 años, corriendo por los campos, no estaba sola y siempre cantaba la misma canción, Margaret Juliet van corriendo de la mano, Juliet Margaret papa nos comprará un helado lalalalala jajajajajaaja y de repente oscuridad, escuchaba una niña hablando “que viene el coco” y un grito la despertaba.

De pronto volvió a asustarte, vio una sombra que le miraba fijamente desde el otro lado de la calle y desapareció. Estaba aterrada. De repente vio caer a una niña pequeña desde una de las ventanas del edificio de enfrente y sin pensarlo salió corriendo a la calle, vistiendo solo un ligero camisón. Al llegar a la calle y bajo la farola no había nada. Miró a su alrededor intentando comprender algo y sintió en su nuca la mirada penetrante de la sombra. Corrió de vuelta a su apartamento, con las prisas se había dejado la puerta abierta, la cerro tras ella y fue al baño a darse una ducha caliente para ver si podía desprenderse del frio que sentía. Encendió la luz y ahogo un grito, en el espejo alguien había escrito con su pintalabios, “Juliet soy el coco y ahora vengo a por ti”. Se puso un abrigo, las botas sin calcetines y salió de casa. Estaba delante de la puerta de la casa de Nick, no sabía cómo había llegado hasta allí, ni cuánto tiempo había pasado.


Nick era el sicólogo de la escuela de primaria donde Juliet daba clases, eran grandes amigos desde que Nick vino a trabajar a su colegio hace 4 años, el era su apoyo, su confesor, siempre estaba a su lado. El era, junto con Armand su ex y sus padres, los únicos que sabía de sus pesadillas.

Llamo a la puerta. Nick salió frotándose los ojos y llevando solo unos boxes.

-Juli que haces aquí a estas horas??? Otra vez la pesadilla??. Estas descompuesta y helada.

-Nick, esta vez ha sido peor, he vivido algo terrible, puedo quedarme a pasar la noche aquí?

-claro que si, pasa y cuéntame. Siéntate al lado del fuego mientras te preparo un chocolate caliente

-no vayas, siéntate a mi lado, no me dejes sola.

Nick le quitó el abrigo, la cubrió con una manta y la abrazo.

- Cuéntame cielo, que te ha pasado?

Juliet le contó todo desde que despertó de la última pesadilla hasta que llego a su puerta. Nick la miraba incrédulo y le sujetaba las manos.

- Sé que es difícil creer, pero estoy segura, no lo he soñado, baje a la calle, mira mis pies sucios.

- Dios Juli, esto es mucho más serio de lo que creía, tienes que dejar que te haga una regresión, déjame que te hipnotice Juli, tengo que buscar en tu mente la causa de esa pesadilla.

- No Nick, ya sabes que no creo en esas cosas, se que eres un gran profesional y con los niños lo haces muy bien, pero eso son cuentos chinos, no me los creo. No tuve ningún trauma infantil ni nada de eso, siempre he sido una niña mimada y consentida por mis padres, tuve una infancia muy feliz y nunca me falto de nada, mis padres me adoran. Mi mente no ha borrado nada, recuerdo todo muy bien, así que no vuelvas a insistir con trucos de magia.

- Está bien Juli, descansa, mañana por la mañana iremos a tu apartamento a ver si encontramos algo.

Los dos se durmieron acurrucados delante del fuego, aunque el semblante de Nick era de mucha preocupación.

Nick se despertó temprano, el fuego se había apagado y los dos estaban abrazados buscando el calor del otro. La miro aun dormida y se separo de ella. Juliet abrió los ojos.

- Como te encuentras Juli?

- Estoy mejor, pero quiero volver a casa cuanto antes, quiero que veas el espejo.

- Espera, comamos algo.

- No, ya desayunaremos en casa, vámonos ya.

Juliet se puso el abrigo y le miro impaciente.

- Vale, espera que me ponga algo de ropa, ya sé que tu eres una exhibicionista que vas por ahí con el picardías debajo del abrigo, pero yo soy mas tímido.

Juliet se rió y él subió a su habitación a vestirse. Bajo con unos vaqueros y una camiseta para Juliet.
- Anda ponte esto.

En pocos minutos bajo y sin decir nada salieron de la casa y subieron al coche. Llegaron a la calle de Juliet, esta le enseñó donde había caído la niña, pero no había nada, el barrio empezaba a despertar y todo era normal como un domingo cualquiera. Subieron al apartamento de Juliet.

- Dame la llave, Juli, yo entraré primero.

Se la dio y abrió la puerta. Ella se pego a su espalda y entraron. Todo estaba en su sitio y fueron al baño, el espejo estaba limpio, incluso había una barra de carmín con la forma que los labios de Juliet habían esculpido. Juliet no podía creérselo y Nick la miraba un poco raro.

- No me mires así, no estoy loca, no lo he soñado, era real, tan real como que ahora estas tu aquí.

- Juliet, sabes que te quiero mucho, pero me cuesta creerte, sé que no estás loca, pero esas pesadillas te están matando, tienes que hacer algo.

- Déjame Nick, quiero estar sola, vete.

- Pero…

- No, estaré bien, gracias por venir.


Nick le dio un beso en la mejilla y se marchó. Juliet estaba desconcertada, lo había vivido todo anoche, era verdad, su espejo estaba pintado y aquella niña pequeña cayó desde la ventana. Se acercó a la ventana y miro de donde había caído la niña, no había nada, tan solo un cartel de ”se vende o se alquila”, pero anoche no estaba allí. Echo un vistazo a su apartamento, este era una estancia multiusos con la cocina separada por una barra en una esquina y un solo dormitorio con baño, como queriendo comprobar que todo era real y estaba en orden. Quería darse una ducha, pero le daba miedo entrar sola al baño. Así que se preparó un buen desayuno, siempre les recuerda a sus alumnos de infantil que el desayuno es la comida más importante del día. Llevo el desayuno a la mesa, abrió la puerta del rellano y cogió el periódico. Se sentó a desayunar tranquilamente mientras lo leía, aunque no pudo concentrarse mucho en el, así que lo apartó y se dedicó a disfrutar de la comida. Después de recoger la mesa, cogió la ropa sucia y bajo al sótano ha hacer la colada. Seguro que ya estará Anna, la vecina del 3º, esperándola para contarse los chismes de la semana. Pero Anna no estaba…


1 Susurros en la noche:

Anónimo dijo...

Esto promete. Oe oe oe.