Mariam Kidd en Second Life: Emma y el sapo

sábado, 30 de julio de 2011

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Emma y el sapo

Hace unos días mi dulce Morri en uno de sus post nos hablaba de cuentos de princesas y miss petite (creo que es así, si no me perdonas) nos decía que no le gustaban ese tipo de cuentos. Personalmente me gusta que me hagan sentir como una princesa, pero de ahí a ser una niña repipi hay un largo camino que no me gusta nada.

Recuerdo cuando llegó mi primera sobrina, fue una desilusión, yo quería un niño, me gustan más. Pero pensé…. Bueno, aquí estará su tía que no le dejará ser una niña repipi y no le contaré cuentos de princesas, ni le llenaré la cabeza de que la felicidad se encuentra al lado de un hombre que te proteja, te mantenga y todo eso. Coge al príncipe y dile, no necesito que me rescates, yo sola puedo. Así que todos sus cuentos son inventados por mí, ella me ayuda e intento inculcarle valores que puedan servirle cuando sea mayor. La verdad es que le gustan, más que los clásicos, porque son suyos y míos y va aprendiendo con ellos.

Ahora le toca el turno a su hermanita, con dos años cumplidos del 28 de julio ella también pide sus cuentos y este es el primero suyo.

Había una niña que se llamaba Emma que le encantaba jugar y descubrir el mundo, aunque aun no era lo bastante grande para compartirlo, pero pronto aprendería lo divertido que es compartir.

Un día estaba en un lago y oyó un ruido, se dio la vuelta y no vio nada, pero sabía que alguien andaba por ahí.


-Quien eres?

-Soy un sapo.

- sal, no te veo.

- no quiero que me veas, soy un sapo feo y te asustarás de mí.

-no, no, quiero verte, sal.


El sapo salió despacito, tímido, con la mirada en el suelo y no vio la rama que le pegó en la cabeza y se cayó rondando. Al verse en el suelo, se levantó corriendo de un salto y empezó a bailar disimulando. Lalalalalalalala. Emma al verlo se puso a reír, reía a carcajadas y sin que diera tiempo al sapo a reaccionar lo cogió entre sus manitas, se lo acercó a sus labios y lo besó.


El sapo miro a la niña sin creérselo, lo había besado, nunca antes nadie lo había hecho.

- Porque me has dado un beso si soy feo, no te doy miedo?

La niña no dejaba de reírse.

- Qué importa que seas feo si eres gracioso y divertido y me haces reír? Me dejas jugar contigo?

El sapo se dio cuenta en ese momento que no importa que seamos guapos o feos, que lo importante es como seamos por dentro, con lo de dentro se hacen amigos y disfrutas de la vida. Con lo de fuera siempre estarás pendiente de ser más guapo o triste por no serlo sin darse cuenta de las cosas que realmente nos hacen reír y nos perdemos.


Desde ese día Emma y el sapo fueron muy amigos, jugaban juntos en el lago, saltaban entre las rocas y bailaban hasta que caía la tarde y les dolía la barriga de tanto reírse.

No creo que Emma entienda el mensaje del cuento, pero le encanta y siempre me trae mi rana de peluche de una pata y me dice, tía, cuento. Las tres saltamos, bailamos y la niña se descojona.

Quien piensa en que al besar un sapo se convierta en un príncipe? si el sapo es superdivertido

2 Susurros en la noche:

Morrigan Mathy dijo...

yo tambien quiero cuentos!!!

mmmmuaks polvorilla
tkm

Mariam dijo...

ya te contaré yo un cuento a tí, jejej pero de los de mucho miedooooooooo