Mariam Kidd en Second Life: 26.06.11

sábado, 2 de julio de 2011

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La muchacha de los sueños

Os voy a contar una historia.

Una muchacha curiosa e impulsiva llego a un lugar paradisiaco, le encantaba nadar en sus cristalinas aguas, eran unas aguas extrañas, cálidas, sin olas y una magia que te atraía a estar siempre dentro de ellas, era como si sintieras que aquel mar te abrazaba, te daba calor y te calmaba.

Los habitantes del lugar habían construido en unos árboles que crecían dentro de el, unas casitas muy simples. Bueno, podíamos decir que eran unas estructuras pequeñas y diáfanas con un techito. La muchacha subía a ellas, pasaba de una a otra dando brincos o trepando por lianas y después de tiraba al mar y se sumergía en el.

Un día estando en la orilla hablando con un grupo vio una red que atada de un árbol a otro marcaba un límite. Ella pensó si podría ser capaz de bucear hasta allí sin respirar y así lo hizo. Buceo, buceo bajo las trasparentes aguas hasta llegar a su meta, como aun aguantaba bajo el agua decidió seguir hasta que tuviera que salir a respirar. Se sumergió un poco más y pasó bajo la red continuando su buceo. Pensaba cual sería el poder de esas aguas que le hacían aguantar tanto tiempo bajo ellas sin necesidad de respirar, ni ella misma se lo creía lo que estaba aguantando, tenía que estar ya asfixiada.

Absorta en sus pensamiento no se dio cuenta que se había topado con un escollo de rocas. Una línea de rocas negras que cruzaban todo el ancho del mar. Salió a la superficie y las miró con mucha curiosidad, eran rocas hermosas. Vio que unos metros más a lo lejos había otro brazo de rocas de las mismas condiciones. Ambos brazos estaban separados por una especie de río, pero sus olas rompían en las rocas y había grandes animales nadando en el.

La muchacha sin pensarlo cogió dos rocas, las separó del resto y las olas se empezaron a colar por el hueco. A su lado apareció otra muchacha enfadada.

- Pero que es lo que has hecho???, no sabes que estás rocas no se pueden tocar??? has roto el equilibrio de nuestro mar.

La muchacha asustada puso de inmediato las rocas en su sitio, respiro aliviada al verlas allí, miro a la otra muchacha y le sonrió. Pero al volver a mirar a las rocas se sintió horrorizada, el brazo de rocas había cambiado y las dos rocas quedaban pequeñas en el. Empezaron a llegar más moradores del lugar, todos preocupados más que enfadados. Una anciana gritó que nadaran a la orilla y trajeran cualquier cosa que pudiera tapar el agujero. La muchacha nadó veloz como nunca lo había hecho, cogió varias piedras, troncos e incluso botellas, las metió en una bolsa y regreso nadando solo con un brazo hasta el lugar. Fueron ajustando lo que trajo pero cada vez había más hueco, todo el mundo traía cosas y las colocaban en el brazo de mar, pero sus rocas cada vez se hacían más pequeñas, llegando a ser como lápices, la muchacha pensó que si entre ellas metían mas rocas grandes no dejarían que las pequeñas rocas se resbalaran y deslizaran entre ellas dejando que las olas entraran. La cosa funcionaba pero notó que el agua se había enfriado.

Como una aparición vio a una dama flotando entre los dos brazos de rocas.

- La Diosa de las Mareas, grito la anciana

Todos la miraron atraídos por su luz y con voz calmada dijo.

-Solo podréis detener esto colocando una roca de marfil.

Una gran ola se coló y se deslizaba hacia la orilla.

- Pero tiene que ser antes de que la ola llegue a la orilla.

La muchacha nado velozmente a la orilla en busca de marfil, todos lo buscaban y la ola tranquilamente se acercaba hacia ellos. Miraba desesperada hacia todos los lados y no lo encontraba, nado hacia los arboles donde a sus pies había un grupo de chicas, unas de ellas llevaba un colgante con una roca de nácar y pidiéndole permiso se lo arrancó y nado hacia la diosa que avisaba a los moradores que la ola había llegado a la orilla.

La muchacha desesperada le dijo que había traído nácar, que podía probar a ponerlo y con los ojos llenos de lágrimas la coloco entre las rocas.

- Demasiado tarde pequeña, además es nácar no marfil, no sirve.

- Por favor, Diosa, acéptalo, ha sido mi culpa, no castigues al resto por mi falta.

La Diosa desapareció y todo se quedo en calma. De repente el brazo de rocas empezó a fragmentarse , las olas se colaban por el empujando a las rocas y esparciéndolas por todo el mar. El brazo de mar había desaparecido. El mar cálido y tranquilo ahora era frío y con oleaje. Pronto empezaron a llevar procedentes de la lejanía muchos objetos, mesas, camas, casas, joyas, juguetes e incluso dinero. La gente del lugar empezó a recogerlos y a separarlos. Colocando todas las mesas juntas, los juguetes, ….

La anciana dijo:

Todos estos objetos proceden de otros pueblos al otro lado de nuestro mar, ahora estamos todos unidos y tenemos que devolvérselos.

La muchacha sorprendida pregunto cómo iban a hacerlo.

- Muy fácil, serás la encargada de conocer de quien es cada objeto y devolvérselo.

- Pero hay millones de objetos y cada vez llegan más.

- Bueno, entonces haremos una selección. Averiguaras quien son merecedores de que les devolvamos sus cosas, solo se las devolveremos a las personas buenas, a los avariciosos y malas personas no se las devolveremos y sus cosas se las daremos a los que las necesiten de verdad.

La muchacha acepto su misión y se dedicó por el resto de sus días a conocer la procedencia de cada objeto que llegaba a su orilla y si merecía que se lo devolvieran, pasando la información al resto de moradores para que ellos los devolvieran poco a poco.

Como veis ni los Reyes Magos ni Santa Claus existen, son los habitantes de ese lugar los que nos premian con nuestras cosas viejas transformadas con la magia del lugar o nos envían cosas nuevas que algún ser ruin no las necesita.

miércoles, 29 de junio de 2011

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El poder de la luz

Killa bajo hasta el lago, le encantaba ver reflejada en sus aguas la luz de su madre. De repente un ruido la distrajo de sus pensamientos y giró la cabeza tranquilamente, sabía de su presencia.


- Señora. Saludo con respeto
- Ummmm, cuánto tiempo sin encontrarnos. Así que ahora eres la hija de la Luna
- Si señora, ella me hizo ver el mundo de otro modo, buscándole un sentido a las cosas, aunque… aun no entiendo muchas. Los sentimientos me siguen mareando, no los entiendo y no sé como aliviar el sufrimiento de los que los padecen.
- No puedes niña, ni deberías planteártelo. Es parte de la vida, como lo soy yo también. Tú viniste a mí sin que te llamara y ahora me llamas para que yo venga.
- Yo la he llamado señora?.la niña pensó en las veces que se había acordado de  la señora.
- Ves? ahora me estas llamando. Que es lo que te inquieta niña?
- Señora, usted es sabia como mi madre, me ayudo mucho cuando nos encontramos la primera vez…. En verdad hay algo que me atormenta.

La Señora se sentó a su lado y la miro dulcemente por debajo de su capucha.

- Por que se sufre tanto de amor?, porque el olvido no ayuda? Porque mi Madre no hace nada para aliviarlo?
- Niña tonta, aun no sabes quien sufre más por amor? Ni sabes cuál es el amor más imposible, doloroso y el más tormentoso?. Killa negó con la cabeza.
- Y en cambio es el amor más poderoso, real y que toca el corazón de todos los pobladores del universo.
- Hay un amor tan… así?
- Ven, siéntate en mi regazo y te contaré una historia, pero no quiero ni una sola interrupción, ni un balbuceo. La niña asintió, se colocó cómodamente sobre la Señora y esta acariciando sus cabellos empezó a contarle un bello relato:


- Cuando el mundo estaba terminado su creador decidió darle un último toque y creó el Sol y la Luna, desde que se vieron por primera vez se enamoraron perdidamente, vivían juntos, en el mismo espacio y tiempo. Sentían un gran amor, pero tenían miedo a confesarlo. El Sol, un dios orgulloso no podía confesar su amor a la Luna, temeroso de que ella no sintiera lo mismo y por respeto y sumisión le dijera que si sin sentirlo. La Luna, diosa temerosa del poder del dios Sol, no quería decírselo por miedo a escuchar un no por respuesta.

El Sol, dolido y rabioso por no tener el valor de declararse llamó a el Viento y le ordenó que se llevará a la Luna lejos de él. El Viento dijo que así lo haría, pero con una sola condición, si lo hacía no volvería a ver a la Luna nunca más. Apenado el Sol no dudó en su decisión y así la Luna fue llevada a la noche. Así fue como el Sol se quedaría a iluminar el día y la Luna la noche.


Una gran tristeza invadió a ambos cuando se dieron cuenta que nunca más se encontrarían…la Luna destrozada, por lo que le había hecho el Sol, lloraba desconsoladamente, lloraba y lloraba todo el tiempo. El Sol escuchó su llanto y conmovido y dándose cuenta que la Luna le amaba pidió al Viento que la trajera de vuelta. El Viento se negó, pues ya le había advertido al Sol que eso no pasaría jamás y él había aceptado esa condición.

El Sol roto por su mala decisión y muy arrepentido, brillo y brillo como nunca lo había hecho, para alumbrar el camino de vuelta a su amada. Pero la Luna no podía volver y la luz del Sol solo le servía para iluminarla y mostrar a todos su belleza.

El Creador viendo el sufrimiento de los dos los llamó y les habló:
“Que hiciste Sol, abusaste de tu poder para no enfrentarte a la Luna y te salió mal. Mantendrás el titulo de Astro Rey, porque serás el más importante de los astros y aprenderás a tomar decisiones meditadas mientras iluminas la Tierra durante el día, darás calor al ser humano, con tu calor y cuidado harás que todos los seres vivos crezcan, eso hará a las personas más felices.

Y tú, mi querida Luna, iluminarás las noches, cuidarás de los enamorados y serás protagonista de hermosos trabajos, ya que serás la musa de muchos artistas.


Ella regreso a la noche y siguió llorando por su cruel destino, él al verla decidió no ser débil, darle fuerza con su calor y ayudarla a aceptar el destino de ambos y rogó al Creador por la felicidad de su amada.

“Señor, ayúdala, es más frágil que yo, no soportará la soledad”.

El Creador conmovido por el Sol creó las estrellas para hacerle compañía a la bella Dama. Estas cuando la ven triste la intentan consolar, aunque pocas veces lo conseguían.


Hasta hoy ambos viven así… separados, el Astro Rey finge ser feliz ardiendo de pasión por ella, y la Bella Dama no puede disimular su tristeza viviendo en las tinieblas de su pena.

*Killa lloraba y miraba a la Señora acallando sus palabras.

-Sabes pequeñas, dicen que el Creador le dijo a la Luna que siempre debería ser llena y luminosa, pero esta no lo logró… porque es mujer y tiene fases… solo lo consigue cuando es feliz, pero cuando no lo es, se hace pequeña, siendo a veces imposible apreciar su brillo.

Sol y Luna siguen su camino. Él solitario pero fuerte. Ella acompañada de las estrellas pero débil.

Sabes, los hombres intentan constantemente conquistarla, como si eso fuese posible, ilusos. Algunos han ido incluso hasta ella, pero vuelven siempre solos. Nadie jamás ha conseguido traerla hasta la Tierra ni conquistarla por más que lo intentarán.

*Killa no pudo aguantar más sus palabras.

- “Pero Señora esto no puede ser así, mi Madre a veces esta muy feliz y sonríe constantemente”.
- Chiquilla impaciente, espera al final de la historia. Sucede que el Creador decidió que ningún amor en este Mundo sea realmente imposible, ni siquiera el de la Luna y el Sol, así creo para ellos el Eclipse.

El Sol y la Luna viven esperando ese instante, esos momentos que les fueron concedidos y que tanto cuestan que sucedan.


Cuando mires al cielo, pequeña y veas que el Sol cubre a la Luna es porque él se acuesta sobre ella y comienzan a amarse en un extraordinario acto de amor. Es muy importante que sepas que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al cielo en ese momento tan íntimo, dejar a los amantes amarse, ya tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor.


Así que recuerda, mi pequeña niña, siempre hay una luz ante un amor imposible, el amor es tan grande que puede llegar a alterar los elementos del universo y crear cosas extrañas como un Eclipse.

- Pero no solo en el amor
- Niña sabionda, no, no solo en el amor, en todos los aspectos de la vida, siempre aunque nos creamos absorbidos por las oscuras tinieblas y hundidos en la mayor desesperación siempre hay un rallo de luz que nos guiara por el camino correcto, nunca sabremos de donde puede venir ese rayo, si del amor, el coraje, las ganas de vivir o de superación, una mano amiga… pero siempre habrá alguien pendiente de nosotros que nos muestre esa luz y nos lleve a buen puerto.
Killa sonrió a la Señora, se acurrucó en sus brazos feliz y segura y se durmió.
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Amarse sin tenerse

Killa y la Luna descansaban en las nubes, Killa estaba pensativa y sin mirar a la Luna dijo:
-Madre, porque el mundo es injusto? Porque los sentimientos también lo son?
-Por qué dices eso pequeña?


- La otra noche oí llorar a un hombre, se lamentaba por que echaba de menos a una chica, quería tenerla entre sus brazos… pero no podía. Eso le hacía desgraciado. No muy lejos de allí, lloraba la chica, quería estar en brazos del hombre, pero tenía miedo. Si los dos quieren abrazarse… por qué no lo hacen?


- killa, no es tan fácil. Ella tiene miedo a querer y no ser correspondida, a depender de alguien emocionalmente. A lanzarse a sus brazos y que él los aparte y caiga.
- Y él?
- El… piensa que las dudas de ella son burlas.
- Madre, pero eso se arreglaría hablando, no?
- Si claro, pero a esos seres les cuesta mucho expresar lo que sienten. Son seres extraños, valientes ante un ejército y cobardes antes una sola persona. Elocuentes ante un numeroso público y mudos ante el ser amado.


- Pero a veces no hace falta hablar en el amor, he visto amantes que se hablan con la mirada, con una caricia, con una sonrisa simplemente con un silencio.
- Sí, pero cuesta llegar a ese punto Killa, es que dos se conviertan en uno solo y hay que dejarse llevar para conseguir ese estado.


La niña pensaba en todo lo que su madre le había dicho.
- Killa, como aliviarías su sufrimiento?
Killa mordió su labio inferior y cerro sus preciosos ojos azules concentrándose, de repente los abrió de par en par y la luz de la Luna se reflejo en ellos, llenándolos de chispa.
- Madre.. a él le daría paciencia y templanza. Y a ella valor y confianza. Les ofrecería un sitio tranquilo y seguro, da dándoles un remedio para que sus sentimientos manaran sin temor.
-Es una buena solución pequeña. Tal vez no puedan separarse jamás, tal vez no pasen el resto de sus vidas juntos como así lo desean, pero recordaran ese mágico momento para por toda la eternidad.


- Killa sonrió a su madre y se fue dispuesta a repartir la dosis justa de sentimientos a los amantes.