Este era bebé gato que se había quedado sin su mamá, el gatito triste lloraba apenado y la Luna desde el cielo le hablo.
- - Que pasa gatito?
- - No tengo a mamá y tengo mucha hambre, tu quien eres?
- -Soy la Luna y desde ahora seré tu mamá y cuidare de ti. Sigue el rastro de mi luz y encontraras comida.
El gatito siguió la luz que le llevaba hasta una granja e iluminaba a una gran vaca.
- - Pero mamá Luna, no me puedo comer a este animal tan grande, no tengo dientes.
La luna se rio,
-no te la tienes que comer gatito, acerca tu morro a su ubre y chupa, veras que leche tan dulce y caliente sale. Pero antes pide permiso a la vaca.
- -Sra. vaca puedo beber leche de ti?
- - Si claro pequeño, acércate.
La vaca se tumbo en el suelo para que el gato pudiera llegar bien y este comenzó a beber. Con la barriga llena le entró sueño y se acurrucó junto a la vaca que le daba calor.
Al día siguiente cuando se despertó la vaca le dijo que podía ir a beber de su leche todos los días. El gatito se despidió contento y fue en busca de mamá Luna, pero no estaba, había un sol radiante que le quemaba y se metió bajo de un árbol apenado pensando que su nueva madre también había desaparecido. Se durmió y despertó cuando caía el sol, se estaba poniendo todo muy oscuro y tuvo miedo, pero de pronto oyó a mamá luna.
- -Gatito, buenas noches, como has pasado el día?
- - Mamá lunaaaaa, el gatito saltaba contento, has vuelto.
- - Porque no iba a volver?, pero solo salgo cuando es de noche, hay días que me veras muy grande y redonda, otros días más pequeña, y otras noches no me veras, pero si estaré aquí aunque tú no me veas.
Durmió toda la mañana, fue a beber leche de la vaca y jugaba por el bosque hasta que se le hacía de noche esperando a la Luna.
Los años pasaron y el gato creció, ya no bebía leche y la luna con sus rayos le mostraba donde encontrar ratones o pequeños animales para comer.
Un día tras muchos años el gato se sintió cansado y quiso irse con la luna, la vio reflejada en el lago y se acercó dispuesto a besarla.
- -Cuidado gatito, si te metes en el agua y me tocas ya no podrás salir, te ahogaras.
- Pero estaré contigo?
- - Si, de esa forma estarás ya siempre junto a mí.
El gato sin pensárselo se metió en el agua, cerró los ojos y dejo de respirar. Una estela brillante de luz de luna ilumino al inmóvil gato y con una extraña fuerza levanto su cuerpecito dejándolo a los pies de la luna. El gato abrió los ojos y allí vio a mamá luna junto a su mamá gata y a su padre gato al que nunca había conocido. Cuando miréis al cielo veréis 3 estrellas en línea que brillan más que las otras, son el gatito y sus padres que al fin se reunieron y están juntos por la eternidad.