Este es mi regalo, un cuento.
Un día una princesita decidió entrar en un mundo nuevo, un mundo maravilloso, llena de gente, animales y otras especies variadas. La princesita caminaba llena de temor, pero maravillada en cada paso que daba, maravillada por los colores, la belleza y la gente con que se iba encontrando. Gente buena y otras no tanto, espíritus traviesos que jugaban con ellas, unos divertidos y otros cabroncetes. Cada nuevo amigo era una alegría para ella y un aliento para seguir la búsqueda. Cruzo montañas, ríos, bosques, ciudades vacías y otras muy llenas. A veces tropezaba, pero se sacudía el polvo y continuaba. Pero algo echaba de menos en sus excursiones, alguien con quien compartir tanta belleza, alguien con quien descubrir nuevos sitios o construir los suyos propios.

Un día la princesita con ganas de aprender llego a un lugar lleno de personajillos que construían, de sus manos salían cosas inimaginables… y había uno especial, uno que construía en silencio que solo levantaba su mirada tímida para ayudar. Y la princesita se acercó, le pidió ayuda y el amablemente le tendió una mano, la princesita agradecida lo invitó a una de sus excursiones y desde ese día, ya muy lejano, no han dejado de viajar por ese mundo de locos y no tan locos. Compartiendo momentos inolvidables, en lugares de ensueño, cómplices en todo momento.
La princesita se siente contenta, protegida, acompañada y muy feliz, ya no tiene miedo y si muchas ganas de seguir compartiendo el mundo, el cielo, las estrellas y todo lo compartible. Las cosas compartidas saben mejor y se disfrutan más.
Y sabe que no es su cumpleaños, pero cierra los ojos y mientras ve a su niño montado en un globo surcando el cielo, mecido por el viento, pide un deseo, que permanezca mucho tiempo a su lado y sea su compañero.
Te quiero nene, feliz cumpleaños.
Un proyecto en el que se han visto implicadas más de 30 personas, que sin conocerse, sin apenas medios y sin el respaldo de ninguna gran empresa, han dedicado sus esfuerzos, talento y tiempo a hacer realidad un sueño colectivo. Desde el propio teatro, los escenarios, el guión, hasta la representación, el video, los efectos especiales, cada uno de nosotros ha puesto lo mejor de si mismo, su imaginación, su ilusión, sus ganas de hacer feliz a los demás.